Mi hija, Heather Ripley, falleció el 8 de enero de 2018 a la edad de 26 años. No solo era mi hija, sino también mi mejor amiga. Era una gran fuente de inspiración para todos los que la rodeaban. Era muy divertida y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para ayudar a los demás, lo que la llevó a dedicarse a la profesión de trabajadora social. Gracias a su acto desinteresado, pudo salvar la vida de cuatro personas. Pudo donar su corazón, su hígado, sus riñones y su páncreas. A día de hoy sigue inspirando a la gente, ya que, tras conocer su historia, muchas personas se han convertido en donantes de órganos. Honraré a Heather, mantendré vivo su legado y seguiré su ejemplo ayudando a los demás siempre y para siempre.
