Brandi Bubczyk

Mi historia de Esperanza

A los 36 años, mi peor pesadilla se estaba haciendo realidad. Mi fibrosis quística estaba pasando factura. Mi función pulmonar había descendido al 25 % y sufría infecciones constantes que ponían en peligro mi vida. Me quedaba menos de un año de vida y me incluyeron en la lista de trasplantes de pulmón. Mi donante, mi milagro, me salvó la vida el 10 de noviembre de 2010. Las tareas que ahora puedo realizar con facilidad son una verdadera bendición para mí. Mi hijo todavía tiene a su madre y mis queridos y comprensivos padres todavía tienen a su hija. Nuestra lucha ha sido difícil, pero ha valido la pena cada minuto del tiempo que se me ha concedido. La donación de órganos me salvó y estaré eternamente agradecida por el regalo de la vida. ¡Cada respiración que tomo es el legado vivo de mi donante!

Desplazarse hacia arriba