Darell Lawson

Un legado que perdura

Darrel Lawson era el tipo de hombre que amaba a Dios, a su familia, a la vida y a las personas.
Su risa era contagiosa y le encantaba hacer reír a los demás con él. Disfrutaba cantando
música gospel y le gustaba viajar para ver a otros cantantes, que se convirtieron en su familia.
Era diácono en su iglesia y se sentaba en el mismo banco todos los domingos, en un lugar
desde donde daba la bienvenida a todos los asistentes al servicio.

Tras su muerte, Darrel siguió ayudando a las personas donando sus huesos y tejidos para mejorar la
vida de otros. Siempre tenía una sonrisa para todos y se preocupaba por el bienestar de quienes
le rodeaban, los conociera o no. Era leal hasta el extremo y muy querido por muchos.
La gente sigue hablando de él a menudo y muchos le echan de menos. Su legado perdura en
los recuerdos que se tienen de él.

Desplazarse hacia arriba