Sam Crowthers, an organ donor who saved lives, stands on a balcony with his arms raised and a smile on his face.
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David Crowthers

En memoria de Sam

Sam Crowthers vivió con pasión, amabilidad y un amor inquebrantable por quienes le rodeaban, especialmente por su querido perro, Kilo. En un último acto de altruismo, Sam fue atropellado por un coche mientras intentaba salvar a Kilo durante un trágico accidente que se cobró la vida de ambos. Sam murió como un héroe y, gracias a la donación de órganos, dio el regalo de la vida a otras personas. Su paseo en su honor fue un poderoso testimonio de su impacto. Quién iba a imaginar que su decisión de convertirse en donante de órganos a principios de año se cumpliría tan pronto.

Sam encontraba la felicidad en los momentos cotidianos: entrenamientos intensos en el gimnasio, tiempo con su novia, días libres disfrutando de su familia y amigos, jugar y criar a Kilo y largos viajes en su querido Dodge Charger Scat Pack. Como gerente minorista dedicado, Sam lideraba con energía, lealtad e integridad. En su juventud, Sam destacaba en el béisbol, le encantaban los viajes a la playa, practicar deportes y animar a los Tampa Bay Rays, Lightning y Buccaneers.

Sam era un hijo devoto, una pareja cariñosa, un amigo inspirador, un líder honorable, un compañero de equipo fiable y un ser humano extraordinario. Se le echa mucho de menos, pero su legado perdura a través de las vidas que salvó y los innumerables corazones que conmovió.

A continuación, incluyo una cita que encontré recientemente sobre la pérdida de un ser querido y la donación de órganos, que hace que su pérdida sea agridulce... «No sabía que se podía sentir alegría en medio del dolor, pero es posible. Se pueden sentir dos emociones opuestas al mismo tiempo».

¡Eres mi héroe, Sam Crowthers! Tu acto desinteresado está salvando vidas, ayudando a otros a ver y, en última instancia, devolviéndoles la integridad. ¡Te echaremos de menos, pero nunca te olvidaremos! Con amor, papá.

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