Frances era una narradora. Como bibliotecaria infantil, se deleitaba captando la imaginación de su público de ojos muy abiertos, sin avergonzarse nunca de cantar o bailar delante de sus pequeños pupilos. Frances era jardinera. Su color favorito era el «azul salvia» y plantaba flores estratégicamente para que en cada estación se pudiera encontrar una azul en el jardín. Frances era fotógrafa. Destacaba en la fotografía macro, centrándose en los detalles que la rodeaban y componiendo sus fotos de manera que resaltaran esos detalles y mostraran su belleza. Frances era mi roca. Me apoyaba en todo lo que hacía y me animaba a alcanzar mi potencial, al tiempo que me hacía reír y me enseñaba a no tomarme las cosas demasiado en serio. Frances sigue estando a mi alrededor: en las historias que nos entretienen, en la inocencia despreocupada de los niños, en las flores de cada estación y en la mano invisible que se posa sobre mi hombro cuando la necesito.
| «Nunca olvidaré una noche en una cena en la que unos amigos dijeron que tenían que irse. Pero, en realidad, se quedaron en la puerta bastante tiempo, charlando con todos, hasta que Frances les dijo: «¿Cómo vamos a echarlos de menos si nunca se van?». Tras un silencio sorprendido, todos se echaron a reír. Te echamos de menos, Frances». -Derek Richardson, marido de Frances. |
