Ida Hatke, a beloved young donor hero, smiles. Her legacy lives on through donation.

Ida Hatke

Todos los que conocían tu sonrisa te echan de menos.

Ida, nuestra querida hija, siempre estaba cantando y bailando, y parecía que sus pies casi nunca tocaban el suelo. Sus cuatro hermanas mayores la querían mucho y, desde el momento en que nació, siempre la cogían en brazos, la mecaban, la besaban y la abrazaban.

Ida estaba llena de confianza en que era querida y siempre estaba lista para una aventura con una de sus hermanas, su madre o su padre. Su pasatiempo favorito era jugar a juegos de simulación y disfrazarse con su hermana Ronia, bailar y cantar, y unirse a cualquier lugar donde hubiera diversión.

Ida me enseñó a detenerme y disfrutar constantemente de los pequeños momentos con ella, y que un quinto hijo era una maravillosa incorporación a nuestra familia. Echamos de menos el repiqueteo de sus pies bailando, su personalidad alegre y chispeante, y la esencia que aportaba a cada momento de nuestras vidas.

«Ida, nuestra pequeña quinta hija, niña de luz».

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