Jamie y James se casaron el27 de marzo de 2010. El11 de mayo de 2012, Jamie recibió el riñón que había estado esperando desde su diagnóstico en 2009. ¿El donante? Su marido. Mientras pasean por el Parque Regional Black Hill en Boyds, Maryland, uno de los destinos favoritos de la pareja, Jamie se ríe y dice: «Técnicamente, ahora tengo mejor función renal que mi marido», y James asiente con la cabeza. Jamie tuvo la suerte de encontrar tres donantes compatibles en su familia, pero tras algunos pequeños contratiempos y una conversación familiar, se decidió que James era la mejor opción. «Por mi parte, no tuve que pensármelo dos veces antes de darle uno de mis riñones», dice James mientras mira a Jamie. «No hubo ninguna duda en cuanto supe que era compatible. Para Jamie, fue algo que le cambió la vida. Y si pudiera volver a hacerlo, lo haría». Más de un año después de la operación, Jamie ha vuelto a llevar un estilo de vida activo y ha retomado el ejercicio. Ya no se queda sin aliento al subir un tramo de escaleras, como recuerda tan claramente de cuando estaba enferma. «Lo más importante es mantener una actitud lo más positiva posible», afirma con seriedad. «Cuando estás enferma, con cada día que pasa tienes que recordar que estás un día más cerca de recuperarte».
