John W. Scott era, a mis ojos, mi príncipe azul. Le apodé «Babycakes».
Era mi mejor amigo, mi héroe, mi media naranja. El 1 de agosto de 2016, mi nieta y yo cenamos con John. Fue una maravillosa comida familiar, sin saber que sería la última para los tres. Después de comer, mi nieta y yo fuimos a devolver un DVD a Redbox, enfrente de nuestra calle. Cuando volvimos, tras solo cinco minutos en coche o poco más, ella entró primero en casa y encontró a su abuelo en el suelo de la cocina. Había colapsado, no respondía, tenía los ojos abiertos y era de color azul.
Las dos intentamos reanimarlo, pero no pudimos salvarlo. Los paramédicos también lo intentaron, y en el hospital también.
Lo llamaron síndrome de muerte súbita. El corazón simplemente se detiene. No sabía que John era donante registrado en Living Legacy. Le extrajeron las córneas y la piel. Ambas se utilizaron para ayudar a alguien que las necesitaba. Living Legacy me mantuvo informada sobre las donaciones de las córneas y la piel de mi marido enviándome todas las novedades por correo. Gracias.
Joelene Scott
