Me llamo Joelma Redfern y soy de Brasil, aunque llevo más de 20 años viviendo en Maryland. Pronto se cumplirán nueve años desde mi trasplante de pulmón, que me realizaron el 26 de julio de 2014. Antes del trasplante, enfermé gravemente de forma repentina cuando mis hijos solo tenían cuatro y seis años, y ni mi marido David ni yo sabíamos qué me pasaba. Resultó que padecía una enfermedad pulmonar llamada linfangioleiomiomatosis; aunque al principio daba miedo, me sentí más esperanzada tras informarme sobre el diagnóstico, y mi marido y yo sabíamos que tenía posibilidades de sobrevivir si conseguía un trasplante de pulmón. Fue una larga espera, pero con Dios de mi lado sabía que sería posible. Tuve que aprender a ser paciente y a seguir creyendo día tras día; sabía que no podía rendirme. Tras mi trasplante de pulmón, tuve altibajos, pero ahora puedo ver lo mucho mejor que me siento y cómo mi vida ha vuelto a la normalidad. Me siento muy afortunada de que mi donante aceptara la donación, y quiero animar a otras personas que esperan un trasplante que les salve la vida a que no se rindan. Cuidarte a ti mismo es la mejor versión de ti mismo. Todos estamos en manos de Dios; la forma en que recorremos el camino marca la diferencia.
Gracias por escuchar mi historia, significa mucho para mí.
