Heather Ripley, mi hermana mayor y mi mejor amiga, falleció el 8 de enero de 2018. Aunque nos dejó a la temprana edad de 26 años, dejó huella en todas las personas que la rodeaban. Mi hermana era trabajadora social y ansiaba cambiar las vidas de quienes se cruzaban en su camino durante su trabajo. Su influencia no terminó con su fallecimiento; gracias a su acto desinteresado, pudo donar su corazón, hígado, riñones y páncreas, salvando así la vida de cuatro personas. He tenido la oportunidad de conocer a la persona que recibió su corazón; es realmente alentador ver cómo la decisión de mi hermana no solo ha transformado la vida de esa persona, sino también la de toda su familia.
Mi padre, Dwayne Birchfield, falleció recientemente, el 5 de febrero de 2020. Al igual que mi hermana Heather, le apasionaba ayudar a la comunidad. Falleció siendo agente de policía jubilado de la ciudad de Baltimore. Se sentía muy orgulloso de su trabajo. Aunque no pudo donar sus órganos, sí reunía los requisitos para la donación de tejidos; donó sus córneas, piel y válvulas cardíacas, lo que mejorará la calidad de vida de otras personas.
Es un honor para mí poder decir que mi padre y mi hermana tuvieron la oportunidad de mejorar la vida de otras personas y de ofrecer el regalo de la vida. Son actos desinteresados como estos los que mantienen vivo su recuerdo y siguen honrando su legado.
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