El viaje de Leo Castillo hacia un doble trasplante de pulmón: una historia de fortaleza y fe
Leo Castillo con su esposa Lesly y sus dos hijas, Gaby y Camila.
Leo Castillo, un inmigrante hondureño que vive en Washington, D.C., es un orgulloso padre y marido. Su mujer, Lesly, y sus hijas, Gaby, de 20 años, y Camila, de 17, siempre esperaban con ilusión ver a Leo cuando volvía a casa del trabajo. Conocido por su sentido del humor, hacía sonreír a todo el mundo con sus bromas inofensivas. Eran una familia con una fe firme, ajena al camino que les esperaba.
El comienzo de la historia de Leo: cómo contrajo la COVID-19
Cuando comenzó la pandemia de COVID-19, generó una gran incertidumbre entre millones de personas de todo el mundo, ya que personas sanas fallecían y muchas familias se veían envueltas en situaciones inimaginables. Por desgracia, en 2020, Leo y su familia contrajeron el virus de la COVID-19. La mayoría de los miembros de la familia se encontraban bien, pero el virus afectó gravemente a Leo, que pronto tuvo que ser ingresado en el hospital.
Su estado era grave, ya que Leo estuvo en coma durante casi tres meses en el Medstar Washington Hospital Center. Lesly recuerda haber visto a Leo por primera vez en su cama del hospital y apenas haberlo reconocido. Fue una época extremadamente difícil. A Leo le preocupaba qué pasaría con su familia si él falleciera. Era el principal sustento de la familia y no quería que sus seres queridos se quedaran desamparados sin él.
En un momento dado, los médicos le recomendaron a Lesly que le retiraran a Leo el respirador que le ayudaba a respirar y le dijeron que, una vez hecho esto, lo más probable era que falleciera. Sin embargo, Lesly no quería aceptar el destino de Leo. Se mantuvo optimista y se refugió en su fe, rezando por la recuperación de Leo.
Mantener la fe: Leo necesita un doble trasplante de pulmón
Lesly describe esta etapa de incertidumbre en sus vidas como si se dividiera en un «antes» y un «después»: antes de que Leo contrajera la COVID-19 y después. Nada podría haberla preparado para lo difícil que sería afrontar el deterioro de la salud de Leo. Recuerda lo fuertes que tuvieron que ser Leo y ella en una situación tan difícil.
«Nunca sabes cuál es tu verdadera fuerza hasta que se pone a prueba en momentos como este. Por suerte, nuestra fe y nuestra esperanza se mantuvieron firmes».
–Lesly
Lesly mantuvo una conversación con un médico de la unidad de cuidados intensivos, en la que tuvo la oportunidad de hablar sobre quién era Leo: un padre, un marido y un hijo. Explicó lo cariñoso y amable que es Leo, sobre todo con sus hijas. Lo era todo para ellas. La fortaleza de Lesly, su actitud positiva y su fe en que Leo sobreviviría conmovieron profundamente al médico.
Este médico le aseguró a Lesly que el personal médico haría todo lo posible para mantener a Leo con vida y que recuperara la salud. El personal del hospital le administró transfusiones de sangre a Leo, le practicó intervenciones quirúrgicas y otras medidas para darle las mejores posibilidades de supervivencia. Tras todas esas intervenciones, decidieron esperar unos días para ver si su estado mejoraba. Como así fue, se sugirió que se le incluyera en la lista nacional de espera para un trasplante de ambos pulmones. Era su única oportunidad de sobrevivir a largo plazo.
El médico le explicó a Lesly que había una joven en Chicago llamada Mayra Ramírez que había sido la primera paciente con COVID-19 en someterse con éxito a un trasplante doble de pulmón. El éxito de Mayra simbolizaba para Lesly y su familia la esperanza de que Leo también pudiera recuperar su vida y su salud. Lesly y Leo conocieron a Mayra y, poco después, Leo fue trasladado al Northwestern Memorial Hospital de Chicago con la esperanza de someterse también a un trasplante doble de pulmón.
Su estado era tan grave que rápidamente pasó a ser el primero en la lista de espera para un trasplante de pulmón. Tras ocho días en el Northwestern, se le comunicó a Leo que sería el cuarto paciente con COVID-19 en recibir un trasplante doble de pulmón.
El Dr. Ankit Bharat, jefe de Cirugía Torácica de Northeastern Medicine, llevó a cabo la intervención quirúrgica de Leo, que duró más de 10 horas. Siempre existía la posibilidad de que Leo falleciera durante la operación, pero nadie habló de lo que podría pasar. Todos se mantuvieron positivos y optimistas respecto a la recuperación de Leo. Fue un momento difícil para Lesly y sus hijas, pero, a pesar de todo, se mantuvieron firmes en su fe y se encomendaron a Dios.
La estancia de Leo en el hospital: su camino hacia la recuperación
Durante aproximadamente un año tras su doble trasplante de pulmón, Leo no pudo hacer gran cosa, salvo centrarse en recuperarse y recuperar fuerzas. Se enfrentó a muchos retos que nunca pensó que tendría que afrontar. Además de su familia, Mayra fue una de las personas que ayudó a Leo a ver el lado positivo y la luz en momentos de incertidumbre.
Ella le motivó sirviéndole de ejemplo de lo que Leo podía lograr durante su recuperación. Mayra le demostró a Leo que podía subir y bajar escaleras, conducir y volver a hacer cosas por sí misma, lo que le dio esperanza. Así fue, y Leo fue recuperando fuerzas poco a poco y se recuperó tras una estancia hospitalaria de un año. Consideró que el tiempo que pasó en el hospital fue necesario para su recuperación y se sintió bien atendido por el personal del centro durante su estancia allí. Ya han pasado cinco años desde que Leo se sometió a su trasplante de órgano.
Cuando Leo regresó a su casa en Washington D. C., pudo hacerse cargo de las tareas del hogar y pasar tiempo de calidad con Lesly y sus hijas. Leo descubrió nuevas aficiones en casa, como la jardinería y regar las plantas, y supo valorar de verdad esta segunda oportunidad que le había dado la vida. Leo siempre estará agradecido por el regalo desinteresado de su héroe, el donante de órganos.
«Doy gracias a Dios por mi donante de órganos, porque me ha dado más tiempo de vida y la oportunidad de seguir luchando por mi familia».
–Leo
Leo en acción: promoviendo y difundiendo la concienciación sobre la donación de órganos
Leo está enormemente agradecido a Dios y a su fe por haberle concedido más tiempo de vida. Desde entonces, ha podido pasar más tiempo con su familia y sus amigos. Leo quiere aprovechar su historia para mostrar lo importante que puede ser un trasplante que salva vidas, no solo para la persona que lo necesita, sino también para su familia.
¿Sabías que...?
Como donante de órganos, ojos y tejidos, puedes salvar hasta 8 vidas y contribuir a mejorar y salvar más de 75 vidas.
Si Leo pudiera dar un consejo, animaría a los demás a inscribirse como donantes de órganos. Leo conoce bien los mitos y las ideas erróneas que rodean a la donación de órganos, sobre todo en su comunidad, y quiere compartir los datos reales con los demás. Afirma que inscribirse como donante de órganos no cambiará la atención médica que recibas y que los médicos seguirán haciendo todo lo posible por salvarte.
«Para mí, es maravilloso imaginar que le das vida a otra persona cuando ya no estés aquí. ¡Qué forma tan bonita de dejar un legado!»
– Leo
Leo sigue utilizando su historia para concienciar sobre la donación de órganos y animar a otras personas a inscribirse como donantes. Incluso tuvo la oportunidad de compartir su historia en la NBC, en Washington D. C. y Baltimore, y en Telemundo 44, en Washington D. C. Si quieres saber más sobre Leo, ¡no te pierdas su anuncio en nuestro canal de YouTube!
Salva vidas como la de Leo: inscríbete como donante de órganos, ojos y tejidos
Leo sigue utilizando su historia para concienciar sobre la donación de órganos, ojos y tejidos, y animar a otras personasa inscribirse como donantes. Incluso tuvo la oportunidad de compartir su historia en la NBC, en Washington D. C. y Baltimore, y en Telemundo 44, en Washington D. C. Si quieres saber más sobre Leo,¡ no te pierdas su testimonio ennuestro canal de YouTube!
